EL CARNAVAL DE LOS MONSTRUOS

“El carnaval de los monstruos” es la segunda novela de la autora francesa Anne-Sophie Brasme y apareció en el 2005, cuatro años después de la exitosa “Respira”, cuya adaptación al cine dirigida por Mèlanie Laurent salió el año pasado. La segunda obra de Brasme, editada en México por Textofilia en el 2013, es una novela corta que sigue la relación de una pareja, un fotógrafo y su modelo, narrada en sus respectivas voces y según sus propia idiosincracia.

Así es como nos encontramos con Joachim, un fotógrafo y profesor de mediana edad interesado en las malformaciones físicas, y con Maruca, una joven fea, ingenua y solitaria que lleva una vida bastante anodina en espera de ser objeto de deseo. Ambos viven en París y terminan involucrados porque el otro les ofrece lo que necesitan: ella, ser observada y él, un espectáculo.

La exploración de las relaciones sexuales-amorosas entre Maruca y Joachim suscitan reflexiones en torno a la belleza, la soledad, el arte, el extrañamiento, el erotismo y el tabú. El estilo va de la mordacidad al lirismo y apenas se detiene en la vida interior de los personajes, a los que conocemos por el esbozo que su contraparte hace de ellos.

El texto ilustra muy bien la fascinación derivada en escarnio que el mundo occidental ha presentado durante siglos respecto a los “monstruos”, las anomalías, lo exótico, lo otro. Una dinámica en la que el sujeto que observa pretende domesticar lo extraño a través de la apropiación y, eventualmente, la aniquilación. Alude también al coleccionismo, a la voracidad de novedades y la cosificación del cuerpo femenino. Conforme la narración avanza Maruca se convierte en una femme fatale atípica, por un lado conserva el poder que su sensualidad le otorga sobre la voluntad del hombre, pero al mismo tiempo no hace uso de él y continúa siendo víctima. Y, por otro lado, el poder de su sensualidad no proviene de su belleza física, al contrario, surge de la repulsión que su fealdad produce en Joachim. El simulacro de romance se transforma hasta llegar a la pura hostilidad y el terror.
El personaje de Maruca es bastante claro, al revés del de Joachim que es aparentemente normal pero personifica cuestiones más complejas. En la historia de Maruca, a pesar de su condición de monstruo y el cariz trágico de la historia, los problemas son los de una mujer joven cualquiera aunque en la novela aparece magnificados; respecto a sus padres, su pareja y la percepción de sí misma, la necesidad de aprobación externa, las decepciones de madurar.
El carnaval de los monstruos es una novela en la que sobre todo (y tal vez con algo de ironía) destaca el equilibrio.

Por: Marbrisa Ter-Veen

“Entonces entendí que todas las leyendas eran reales. Que todavía hoy seguían enterrando vivos a los monstruos, los seguían desterrando de la superficie del mundo para no verlos más. Y me imaginaba que todas las personas feas de la tierra estaban condenadas al exilio y nunca morían. A veces, en la noche, pegaba mi oreja contra el suelo, y las podía escuchar; escuchaba sus lamentos sobrecogidos, sus murmullos. Agazapadas en su asilo subterráneo, me llamaban.”

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