TENEMOS LA CARNE

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Luego de haberse presentado como parte de la sección Bright Future de la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Rotterdam, la ópera prima de Emiliano Rocha Minter, Tenemos la carne, parece contar con el brillante futuro que auguraba la sección donde decidieron presentarla. Con 79 minutos de duración, la historia que Rocha Minter narra se ubica en un México post-apocalíptico donde Lucio y Fauna, una pareja de hermanos, deambula por las ruinas de una ciudad tratando de sobrevivir. Cuando todo parece estar perdido encuentran a un hombre que los invita a crear un refugio en uno de los pocos edificios que quedan en pie. Mientras esto sucede, comienza entre ellos un caos incestuoso y obscuro que los lleva a explorar sus más ocultos y bajos deseos.

Respaldada por tres de los cineastas mexicanos más reconocidos actualmente, Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñarritú y Carlos Reygadas, Tenemos la Carne se encamina a ser la próxima película mexicana en dar de qué hablar a nivel mundial.

La curiosidad que el tráiler de la cinta despertó en nosotros nos llevó hasta su coproductor, Sebastian Hofmann, quien es también codirector y fundador de PIANO junto con Julio Chavezmontes. Piano es la compañía que fungirá como distribuidora del filme. Platicamos con él sobre los orígenes de la película y el proceso de realización de la misma.

Andrea Rendón (AR): En tu filmografía como director de las películas Jaime Tapones, Halley y la serie Los Microburgueses has tocado temas que confrontan al espectador como la soledad y el miedo a morirse en vida ¿Cuáles son las razones por las que abordas esos temas?

Sebastian Hoffman (SH): Son obsesiones. Creo que la mayoría de los cineastas se clavan en ciertos temas, obsesiones o perversiones que todos tenemos. En mi caso, el tema de vivir atrapado y la relación que he tenido con mi cuerpo siempre ha sido fascinante y escalofriante al mismo tiempo, sobre todo la idea filosófica de yo soy de mi cuerpo y mi cuerpo me pertence a mi. En Los Microburgueses toco el tema de la muerte, pero de forma social, una crítica al México de Calderón cuando brotó la ola de violencia extrema que seguimos viviendo. Ahora estoy filmando una nueva película más compleja, con muchas capas. Es una película donde trabajan actores conocidos, y así te das cuenta que estoy tratando de llevar esos temas a otra escala. El mayor denominador de los artistas es pasar su vida explorando los temas que no los dejan dormir.

AR: Sabemos que PIANO se creó para apoyar propuestas artísticas arriesgadas y diferentes ¿Cómo llegó a ti la oportunidad de respaldar y creer en Tenemos la Carne?

SH: Conocí a Emiliano en el 2013 durante el Festival de Cine de Rotterdam. Yo competía con Halley y él tenía un cortometraje en competencia. Se me acercó y me invitó a ver su cortometraje. Cuando lo vi me identifique mucho con su sensibilidad, creí que me había topado con una visión muy original y con un cineasta al que le gusta bastante la técnica del cine, experimentar y jugar con el trabajo. Más que conocernos, creo que nos reconocimos, y hasta la fecha tenemos una amistad muy linda. Me pasó el guión de Tenemos la carne que de hecho, antes se llamaba La Cueva. Leí el guión y de inmediato se lo llevé a mi socio, Julio Chavezmontes y le dije que teníamos que hacer la película a como diera lugar, y Julio estuvo de acuerdo. Emiliano es un gran talento. Diez años menor que yo, un chavito y puedo decir que es mi cineasta mexicano favorito.

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AR: ¿Qué tan difícil fue conseguir fondos y apoyo para una historia tan peculiar como ésta?

SH: Se hizo con capital de riesgo. Afortunadamente Emiliano ya había trabajado con Moisés Cosío, quien es dueño de Detalle Films, coproductor de las últimas dos películas de Jodorowsky y de la última cinta de Apichatpong. Es un productor de cine pero también un hombre de negocios. Él como yo y toda la gente que conoce a Emiliano se contagió de su energía, lo cual pasa siempre que te habla de sus proyectos. De la gente de Detalle Films surge la idea de financiar la película con capital de riesgo, no pensábamos que IMCINE apoyaría una película tan arriesgada y alternativa, que lidia con temas poco comerciales como la violencia extrema y el sexo. Fue una cinta que requirió un tratamiento muy específico, brutal y gráfico del realizador de cámara, se tenía que mostrar la violencia tal cual y era importante que no pasara por ningún tipo de filtro o censura. Más adelante, en la etapa de postproducción, donde se empiezan a involucrar cineastas como Iñarritu y Cuarón, es donde conseguimos un fondo de IMCINE, porque faltaba dinero para terminarla.

 AR: ¿Cómo se da el respaldo de Alejandro González Iñarritu, Alfonso Cuarón y Carlos Reygadas?

SH: Le mandamos la película a Carlos porque tiene un estudio de postproducción en Morelos. Queríamos ver si nos echaba la mano con eso (la postproducción). Carlos gran amigo nuestro, mi primera película la hicimos con Mantarraya, que es su casa productora. Le mandamos la película pensando que a lo mejor le podía gustar y podría hacernos un descuento para la mezcla final de sonido y corrección de color. La vio y le encantó, se la pasó a Iñarritu y luego él se la pasó a Cuarón al que también le fascinó. Alfonso a su vez se la manda a Gaspar Noé, quien por fin le habla a Emiliano para felicitarlo. Ellos nos han apoyado mucho pero no son coproductores como han dicho algunos medios, sólo Carlos, quien al final no sólo entró con dinero, también puso varias semanas de trabajo en su estudio, y es entonces cuando decide volverse coproductor. Ninguno conocía a Emiliano pero todos estaban en comunicación con él por medios electrónicos, con correos de felicitación y de apoyo, de realizador a realizador. En lo personal no conozco otra película que haya generado este tipo de respuesta entre grandes directores siendo una ópera prima. Todo esto a pesar de que mucha gente, en especial jurados, parece tenerle pavor a la película, hemos sentido que hay un consenso general de miedo hacia los temas que aborda la cinta.

 AR: Sin embargo en Rotterdam tuvo un gran recibimiento por parte de la crítica…

SH: Sí, tenemos bastantes buenas reseñas internacionales y estamos viendo la venta de los derechos en varios países. Creo que la película tendrá una vida sana, creo que pasará a ser una película de culto. No tiene una vida útil de un año o dos como la mayoría de las películas. La película de Emiliano siempre será relevante.

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AR: ¿Cómo crees que será recibida en México? ¿Han pensado en eso?

SH: Lo más probable es que se distribuya con PIANO. Una película así encuentra su público sin esfuerzos, aunque sabemos que no es para todos. Por ejemplo, si mi mamá va a verla le da el patatús, ¿No? Pero sabemos que tiene un público asegurado. Puede gustarle a los jóvenes. A mi me parece una gran comedia; me divierte muchísimo y eso que la he visto como 80 veces y siempre me divierte, me parece también sumamente erótica. Me fascina, es un viaje sensorial tremendo y eso es garantía para llegarle a la gente.

Texto: Andrea Rendón.

 

 

 

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