ECO DESDE COREA: ENTREVISTA CON NILS CLAUSS.

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Nils Clauss es un cineasta que vive y trabaja en la ciudad de Seúl. Sus enigmáticas imágenes definen y caracterizan su trabajo sin importar si se trata de algún documental, video musical, filme narrativo o un video promocional. En ésta entrevista hablamos sobre su complicada y aventurada carrera, las barreras del lenguaje, influencias y su bienaventurada búsqueda de la verdad a través del trabajo.

Ross Hansen (RH): Hola Nils ¿Podrías comenzar platicándonos sobre tus proyectos más recientes?

Nils Hansen (NH): Por el momento trato de terminar dos proyectos: El primero se titula Ésta isla es nuestra, con el cual echo un vistazo al activismo alrededor de un conflicto territorial entre Corea y Japón.

Por otra parte, el segundo  trata sobre el Sewol, que fue el ferry que se hundió en 2014 matando a más de 300 personas en un terrible accidente. Debido a que no ha quedado claro quién tuvo la culpa, aun existe mucho coraje entre los familiares de las víctimas. Desde que escuché sobre sus historias quise filmar algo al respecto y pronto tuve la oportunidad de hacerlo. No me quiero enfocar en la parte periodística del hecho, ni descubrir quién o quienes fueron los culpables. Me he enfocado en las familias afectadas por medio de un acercamiento que es mitad documental y mitad ficción. Ha sido muy difícil ganarme la confianza de toda esa gente tan dolida, pero creo que finalmente lo hemos logrado.

RH: ¿Y cómo fue que terminaste viviendo en Seúl?

NC: Llevo poco más de diez años aquí y realmente nunca lo planeé (risas). Llegue sin tener una idea de cuando me regresaría. Cuando me gradué en Berlín tenía la intención de viajar a otro lugar y probar algo nuevo, una cultura completamente diferente a la mía. Viajé a Hong Kong y luego de unos años me comencé a interesar mucho en el cine coreano. Mientras me encontraba escribiendo mi tesis de maestría sobre Wong Kar-Wai pensé “¿Por qué no ir a Corea? Así que luego de graduarme cogí el primer avión que me trajo acá.

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RH: Eso suena muy cool. ¿Cómo dirías que ha cambiado a tu trabajo el haber vivido en lugares como Australia, Hong Kong y Corea? El estar en culturas tan diferentes…

 

NC: Creo que han nutrido mi trabajo en varios niveles. Hay una gran influencia en mi por haber estado expuesto a una cultura diferente, no importa cual sea, eso te cambia y cambia tu carácter. Con suerte te ayuda a madurar y a ver las cosas de diferente manera. También me ha ayudado a conocer mejor mi propia historia. Por ejemplo, qué significa ser alemán, de una buena o mala manera. La distancia te ayuda a encontrar lo que te gusta y te disgusta en términos de tu propio entorno. Definitivamente creo que me ha ayudado el vivir tan lejos de mi lugar de origen. Llevo diez años viviendo en Corea y aun hay muchas cosas que no entiendo por completo, me intriga y creo que tengo mucho por descubrir aún.

RH: Me imagino que con todo esto has tenido algunas barreras del lenguaje en tu vida y en tu trabajo. He notado que en parte de tu trabajo como Orchestral Maneuvers in the North o en Bikini Words el lenguaje es muy importante, y en Orchestral… tienes a algunos músicos trascendiendo las barreras del lenguaje a través de la música que tocan juntos, o los trabajadores en Bikini Words de cierta forma encuentran el sentido a sus experiencias de opresión con un nuevo lenguaje y términos ¿Son coincidencias al hecho de cómo enfrentaste tus propias barreras del lenguaje o realmente has buscado proyectos que tengan que ver con esa problemática?

NC: Claro, el lenguaje siempre ha sido una dificultad. Cuando recién llegué, sentí que era realmente importante aprender el idioma. Estudié coreano por dos años y aunque ahora lo hablo fluidamente siempre he sentido que aun hay mucho por mejorar. Lo cierto es que justo cuando comencé a sentirme cómodo usando el coreano como otro lenguaje dejé de estudiarlo, lo cual es una lástima, un error, y por lo mismo llevo años sin sentir que progreso.

La importancia del lenguaje en Bikini Words fue una coincidencia. Para empezar fue un trabajo por encargo. Mi cliente era la oficina regional de distrito de Geumcheon aquí en Seúl. La mayoría de las fábricas de los setentas y ochentas se localizaban en dicho distrito, así que decidieron montar una exhibición con un catálogo de 99 palabras que se crearon durante aquel periodo de vida laboral en las fábricas. La investigación del vocabulario ya estaba hecha por la Universidad de Soongsil. Me encargaron hacer un video y tuve mucha libertad creativa y la verdad es que el hecho de usar palabras inventadas en fábricas me pareció muy interesante, quizás debido a mi propia dificultad por entender el idioma…

 

En el caso de Orchestral Maneuvers of the North, se trató de un encargo del Goethe-Institut Korea para el que irían a Corea del Norte y me pidieron viajar con ellos. En un inicio sería un trabajo de fotografía porque no sabíamos si en el Norte accederían a permitir grabar video, cosa que al final aceptaron con muchas restricciones. Antes de partir hacia el norte me recomendaron usar el servicio de un traductor como si yo no entendiera el coreano en absoluto. Esa parte fue realmente extraña puesto que yo entendía todo lo que la gente decía pero tenía que hablar a través de alguien más. A veces el traductor no hacía las preguntas que yo le decía, cambiaba el significado… todo fue muy extraño. Quizás todo fue para evitar que el gobierno del norte supiera que llevaba ya mucho tiempo viviendo en el sur, lo cual sería absurdo porque lo investigan todo, pero sea cual sea la razón me di cuenta la forma en la que el lenguaje puede definir ciertas circunstancias.

RH: Cambiando de tema, en Translating Furniture, el diseñador de mobiliario Kwangho Lee dice – y estoy citando aquí – “Para poder crear algo, tienes que abandonar tus influencias.” ¿Crees que es algo que también aplique a la cinematografía?

NC: No necesariamente. Teóricamente hablando, es un gran avance el abandonar tus influencias y creo que es admirable, porque definitivamente es algo muy difícil de lograr. Cuando estaba en la escuela de cine aquí en Corea por ejemplo, frecuentemente sentía una vibra diferente. Parecía que estaba muy aceptado el copiar a la hora de crear, tanto que mi propia tesis de maestría fue copiada casi de manera idéntica por alguien que se graduó un año después que yo. Lo descubrí porque un amigo estudiaba mi tesis como referencia y se encontró con la del estudiante que plagió mi trabajo. Fui a la universidad a denunciarlo y sólo mencionaron lo raro que era que en la carrera de cine tanta gente copiara el trabajo de otros y hasta ahí quedó la cosa. (risas)

Respeto lo que dice Kwangho, pero creo que también está el hecho de que a la hora de trabajar en una nueva idea, el subconsciente tiene mucho que ver, tomamos inspiración de todo aquello a lo que hemos estado expuestos. Una cosa es tener influencia de algo y otra es basarse en el trabajo de alguien, mientras los cineastas le den crédito a aquellos a quienes toman como referencia, todo está perfecto.

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RH: ¿Quién o quienes dirías que son tus influencias entonces?

NC: Hay mucha gente a la que admiro. Tiempo atrás en Alemania, escribí mi tesis sobre espacio y arquitectura basado en la película de Wong Kar-Wai Happy Together. Ese fue el origen de mi interés en el tema. Tanto en Bikini Words como en mi nuevo proyecto sobre el Sewol, la cámara flota de cuarto a cuarto. Por eso es que creo firmemente que mi tesis sobre Wong Kar-Wai me forjó como cineasta y como fotógrafo. Tanto Kar-Wai como su fotógrafo, Christopher Doyle, han sido una gran inspiración para mi.

RH: Por último: También has hecho videos musicales. Hablando de aquel que hiciste para Sigur Rós ¿Tuviste en mente la manera en que trabajas al hacer documentales a la hora de hacer dicho trabajo o fue algo que sucedió luego de añadir la música?

NC:  El trabajar en videos musicales tiene que ver mucho con mi amor por la música. Antes de venir a Corea decidí abandonar toda mi colección de música en Alemania. Comencé mi vida musical de cero a propósito, para intentar descubrir un nuevo panorama. Cuando se me presentó la oportunidad de trabajar en videos musicales  lo sentí como una gran oportunidad de unir mis dos grandes pasiones: la música y el cine. Creo que por ello le doy el mayor respeto posible a la música en mis videos. Si ves mi trabajo creo que es posible notar que está totalmente llevado por el ritmo que dicta la música. Los cortes tienen que ver con los beats, siempre. Con Sigur Rós realmente sentí que la música ayudaba a explicar la situación en la que se encuentra el personaje, así que creo que quedó demostrado de nuevo el cómo se unen las dos cosas.

 

Texto: Ross Hansen.

Imágenes: Cortesía de Bravado magazine.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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